cayó el viento sobre la ultima hora del sol,
emulando la ola de la desidia y del dolor,
y yo, queriendo escapar de mí, tan lejos
acepte un adios, hecatombe temprana...
ocurrió una ronda de millones de palabras,
desperdigado en mi nombre de muerte,
y ya muerto de morir desperté ciego,
sin jamás volver a verte invisible
soy yo mismo, soy el de siempre
que cruzó la barrera del arbol de luz,
que salta del imposible abismo de fronteras
y que luego vuelvo a mi ser roto y afinado,
estuve y fui, en el horizonte de tus ojos,
coloreando arcoíris de una realidad inexistente,
fui un arbol, una noche, un beso, algo pequeño,
una llamada, una canción, un romance
fui lo que nunca quise ser: Olvido
domingo, 7 de diciembre de 2008
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