Veo su esencia, su voz de invierno,
me emociona acercándose, tan ausente,
me dormí en su silencio, en su distancia,
el día en que me sumergí en un océano.
Tan ausente, muda, linda, impenetrable,
de ella se derivan manojos de inalterable soledad,
que la melodía de su voz hace palpable la felicidad,
es solo un pequeño sueño que duerme y duerme;
Acá, tan solo veré libertad, brisas, naturalidad,
tan lejana, tan distante, verla reír, como un retrato,
desde aquí observo con detalle el dibujo en sus manos,
con la ternura de amarla eternamente, y en silencio.
el gran silencio que conmovió la noche.
GrUeGO
