después de que algo murió,
en ella,
ni el aliento de dios
apagó,
las palabras desde un abismo,
clavadas en la madrugada,
salió de su cuerpo,
sin su polo de atracción.
ella vive lejos del alma,
su alma, yace, taciturna!
Escaparon, las luciérnagas
de la montaña del odio,
encendiendo un remolino
lleno de irreparables deseos,
la calma loca de tus ojos,
es lo único que me ha quedado...
GrUeGO

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