No termine de gritar,
cuando ella se ahogo en risas,
pero yo me confundí y enmudecí,
y el frío nos cuestiono el alma,
y separados nos dibujó la tristeza,
hubo un barco de papel,
soñado,
que viajó desde el mar, hasta el cielo,
dejó caer una gota del tiempo:
y se formó sus manos de viento
ayer se colgaron cenizas hecatómbicas,
en universos paralelos y contradictorios,
de imàgenes psicotrópicas
que encendieron algo:
esa pequeña luz de mi alma
Pero hoy,
no nos queda más que partículas gramáticas,
símiles suicidas,
metáforas emocionales
y este encuentro paradójico de la misma alma,
gRuEgO

2 comentarios:
De veras: leerte es un placer. Es engancharse y no querer ni poder desprenderse. Admiro tu poesía como no sabés y me siento tremendamente feliz de conocer a quien inspiro este escrito... Un abrazo, mi escritor favorito.
este poema esta bellisimo ,felicidades!
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